Johannes Vermeer - “La encajera”  (1669-1670), óleo sobre lienzo, 24 x 21 cm, Museo del Louvre, (París)

“La encajera” es el cuadro más pequeño que pintó Vermeer y uno de los más famosos. La concentración y paciencia con la que trabaja esta chica es contagiosa y transmite una calma zen difícil de superar. La obra está ejecutada con una paleta de colores de lo más limitada (amarillo, azul, rojo, marrón y blanco), pero la variedad de tonalidades, determinada por la forma en que la luz incide en los objetos, es prodigiosa. Solo hay que fijarse en la pared lisa del fondo para darse cuenta de lo sutil que era Vermeer a la hora de manejar luces y sombras. El carácter algo abocetado de la figura contrasta con la precisión con la que están pintados los elementos que vemos en primer término: la mesita de costura sobre la que trabaja la joven, la pequeña almohada para hacer encaje de bolillos, la mesa de la izquierda cubierta con una alfombra (signo de poderío y distinción), el cojín grande que está sobre ella y que servía para almacenar los útiles de costura, del que salen unos hilillos blancos y rojos, y el libro cerrado, que probablemente sea una biblia, porque esta es una chica decente, de las que se quedan cosiendo en casa y no salen de botellón con amigos poco recomendables.

Calle Aceituno

En opinión de Ramírez de Arellano, el nombre de la calle Aceituno, en el barrio de Santa Marina, ya existía en 1399, considerándolo proveniente de unas familias dedicadas a la compra y venta de aceitunas. Posteriormente se le ha denominado Aceiteros y Aceituneros, volviendo luego al nombre primitivo.

© 2018 Antonio Guerra. #habitantesdelominimo

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