Mujer leyendo una carta  - Gabriel Metsu - 1662-1665. 52,5×40,2 cm - National Gallery de Dublín

Mujer leyendo una carta es una obra del pintor holandés Gabriël Metsu. Se trata de un óleo sobre lienzo, que mide 52,5 cm de alto y 40,2 cm de ancho. Fue pintado hacia 1662-65 y se encuentra en la Galería Nacional sita en Dublín (Irlanda).

Se trata de una escena de género protagonizada, realizada como pareja o pendant de otro cuadro de Metsu también conservado en la Galería irlandesa: Hombre escribiendo una carta. Se supone, estando ambos cuadros juntos, que la carta que ella lee es la que antes le ha escrito su esposo, que se encuentra de viaje. En este sentido, el cuadro que se ve detrás de la cortina verde que la sirvienta descorre, puede dar la clave: él se encontraría lejos, tras un viaje por mar, que siempre es azaroso. Entre ambas mujeres aparece un perro, animal que siempre ha sido considerado ejemplo de fidelidad, que puede ser la intención moralizante de la obra.

Calle San Eulogio

Calle ofrecida a San Eulogio e n Córdoba.

an Eulogio nació en Córdoba alrededor del año 800, en plena dominación árabe. Su familia era cristiana: según Jorge Sans Vila, su abuelo –que también se llamaba Eulogio– le habría enseñado al decir las horas: «Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme». Tenía el futuro mártir una gran inclinación al estudio, por lo que ingresó en una comunidad de sacerdotes de la Iglesia de san Zoilo, donde conoció al que más adelante sería su biógrafo y fiel colaborador, un rico burgués cristiano llamado Álvaro.

 

Eulogio fue ordenado sacerdote con 25 años. Bibliófilo empedernido, recorrió monasterios de Navarra y Aragón en los que descubría manuscritos que luego traía consigo a Andalucía con el fin de potenciar el saber en esa tierra. Lo consiguió durante varios años en los que imperaba un clima de tolerancia pese a que no eran infrecuentes los martirios de cristianos a manos de musulmanes.

La suerte de Eulogio quedó echada cuando la comunidad mozárabe de Toledo le eligió para ser su nuevo arzobispo. Las autoridades musulmanas, sin embargo, no le permitieron salir de la ciudad y aprovecharon la oportunidad para acusarle de proselitismo y acabó siendo decapitado. Era el año 859.

© 2018 Antonio Guerra. #habitantesdelominimo

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