Niño y niña con gato y anguila​. 1635 . Judith Leyster - Óleo sobre tabla - 59x49 cm - National Gallery Londres

un niño y una niña martirizando a un pobre gato. El crío ha conseguido atrapar al animal utilizando como cebo una anguila, que evidentemente no le ha dado, para hacerle rabiar. La niña le sujeta de la cola para impedir que escape. Se cree que el cuadro hace alusión a un proverbio holandés que decía “el que juega con gatos acaba arañado”. Si os fijáis, el gato ya ha sacado las uñas para pegarles a estos dos piezas un buen zarpazo. Sin embargo, su expresión no es para nada amenazadora, más bien nos mira con cara de pena, como pidiéndonos ayuda. 

Calle Santa Marina

Desemboca en la parroquia del mismo nombre.

En 1785 fue preciso cerrar la iglesia de Santa Marina al culto, ya que se sufrió en aquel barrio una gran epidemia de calenturas terciarias, siendo tantos los cadáveres que en ella se enterraban, que empezaron a exhalar tantas miasmas que se creyó perjudicarían a la salud pública. Esta epidemia se vio incrementada en aquel lugar por el arroyo de SantaMarina y San Lorenzo, por los que no sólo corrían todas las inmundicias que arrojaban los vecinos, sino las del Matadero, que penetraban en la ciudad por un arquillo inmediato a la torre de la Malmuerta a la Lagunilla, calle Mayor de Santa Marina, Santa Isabel y demás por los arroyos que existían, siendo tan profundos en algunos puntos, que cerca de la calle Buen Suceso había un sitio llamado el Despeñadero, contando hasta con puentecillos.
La epidemia causó 1.214 víctimas, haciendo subir el número de enfermos a 11.657, de los que 6.643 fueron atendidos, unos en los hospitales y otros en sus casas con las limosnas que dio el Ayuntamiento, el obispo y muchos particulares.

© 2018 Antonio Guerra. #habitantesdelominimo

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