Mujer con aguamanil. Óleo sobre lienzo 46x42cm - Johannes Vermeer .  Metropolitan Museum.  Nueva York

La producción de Vermeer es muy reducida y exquisita en su ejecución. El artista repitió los mismos modelos a lo largo de su vida, con pequeñas variantes llenas de poesía cotidiana. Una vez más, podemos admirar la misma estancia que aparece en otros cuadros del autor, suavemente iluminada desde la ventana de la izquierda, con los típicos vidrios emplomados del norte de Europa. El mismo personaje femenino, la señora de la casa, está abriendo la ventana, en su rutina cotidiana. Agarra una jarra de agua bruñida, sobre una jofaina, posiblemente para hacer algún tipo de limpieza. Sobre la pared continúa colgado el cartulano que aparece en otros cuadros, incluso la tela oriental que cubre la mesa es la misma de su Geógrafo. La dama medita sobre el motivo de la vidriera emplomada, con la mirada baja y concentrada. En la vidriera encontramos una representación de la templaza, una de las virtudes cardinales, por lo que los expertos consideran que estamos ante una representación de la virtud, tomando como modelo los grabados de Hans Burgkmaier. Incluso el Maestro de Flemalle había empleado la jarra en su cuadro de Santa Bárbara que conserva el Museo del Prado para representar la misma idea. Como contraposición a los objetos virtuosos -el incensiario, la palangana o la propia jarra- hallamos un joyero con perlas y lazos azules que se interpreta como un símbolo de la coquetería y la vanidad, lo que implica que la mujer debe escoger entre la virtud y el vicio, temática frecuente en el Barroco. En cuanto a la técnica, Vermeer sigue interesado por representar la luz que provoca intensos contrastes y envuelve la estancia en una etérea atmósfera, al tiempo que resalta los brillos de los colores, especialmente el amarillo, el blanco y el azul. Las calidades de telas y objetos se muestran con nitidez, en consonancia con la escuela flamenca del siglo XV.

Calle de Gutiérrez de los Ríos

El antiguo callejero cordobés, guardaba una estrecha relación entre el nombre de las calles y las actividades u oficios que en ellas se desarrollaban: tundidores, espartería, armas, trueque, bataneros, etcétera.

Existe una calle en nuestra ciudad, concretamente Gutiérrez de los Ríos, a la que seguimos llamándola por su nombre original: "calle Almonas" y como bien sabemos es la que nos lleva desde el Realejo hasta la Plaza de la Almagra y se llamó así por las fábricas de jabón (denominadas almonas) que existieron en la misma.

Su nombre actual se lo debe a don Antonio Gutiérrez de los Ríos, quien a mediados del siglo XIX vivió en dicha calle, así como posteriormente sus herederos. Don Antonio fue un distinguido letrado cordobés que desempeñó cargos relevantes en Madrid, representando en numerosas ocasiones a nuestra ciudad y la provincia en las Cortes.

El apellido Gutiérrez de los Ríos está estrechamente vinculado a la historia de Córdoba, por recordar a algunos citaremos a:

Don Fernando Gutiérrez de los Ríos, Obispo de Córdoba, don Diego Gutiérrez de los Ríos de quien descienden los Marqueses de las Escalonias y Vizcondes de Miranda, don Alfonso Gutiérrez de los Ríos a quien Felipe IV concedió el Ducado de Fernán Núñez.

La calle Almonas fue durante muchos años una de las más concurridas de la ciudad especialmente en los que era casi obligado realizar la compra en el Mercado Central de la Corredera. (Fuente: Manuel Pavón)

La calle de Almonas baja desde el Realejo hasta la plazuela de la Almagra. Es una de las más largas y con más afluentes de Córdoba. Desde su arranque hasta la Rehoyada de Reginapertenece al barrio de San Andrés, y desde allí adelante al de San Pedro. El primero de los trayectos es triste y sombrío, no así el otro, que es mucho más alegre; ambos son de los sitios más concurridos de la ciudad, principalmente en las primeras horas de la mañana. Vamos a decir algo de la parte del barrio de San Andrés.

En primer lugar encontramos la casa número 64, propia de los herederos del señor don Antonio Gutiérrez de los Ríos, distinguido jurisconsulto cordobés que ha desempeñado cargos de gran importancia en Madrid y que ha representado muchas veces en las Cortes a la provincia de Córdoba, donde falleció en 20 de marzo de 1873. En esta casa, que es muy hermosa, conservan varias pinturas de mérito, entre ellas una Concepción, gran tamaño, de Castillo. (Fuente: Paseos por Córdoba - Ramírez de Arellano)

© 2018 Antonio Guerra. #habitantesdelominimo

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