La muchacha del collar de perlas.   Johannes Vermeer - 1664 - Óleo sobre tabla - 55x45 cm - Gemäldegalerie de Berlín, Berlín,  Alemania

Ya desde época renacentista empezarán a tomar fuerza los lienzos que tienen como temática la dualidad entre la virtud y el vicio, un asunto tratado por todos buena parte de los humanistas de los siglos XVI y XVII. Vermeer también recogerá en sus obras esta tesitura como bien se pone de manifiesto en esta escena, aunque sea de manera recatada y discreta. La escena, como es habitual en el maestro de Delft, se desarrolla en un interior iluminado por un potente foco de luz procedente de la ventana de la izquierda, creando intensos contrastes lumínicos que recuerdan a Caravaggio, uno de los pintores más admirados entre los maestros holandeses del Barroco, desde el grupo de Utrecht hasta Rembrandt. La mujer que protagoniza la composición se mira en un espejo que cuelga de la pared junto a la ventana, colocándose el collar de perlas que hace juego con sus llamativos pendientes. En la mesa encontramos una brocha para aplicar el maquillaje, otra alusión a la vanidad, mientras que la tarjeta que aparece en el extremo de la robusta mesa sería una referencia al adulterio, arreglándose para su amante. Frente al vicio representado por la amante nos encontraríamos con la virtud, simbolizado en este caso en la figura que decora la vidriera, posiblemente una representación de la Templanza que también aparece en Caballero y dama tomando vino. El mensaje de esta escena sería que la dama debe vivir recatadamente y frenar sus instintos, en lugar de lanzarse a la lujuria y el libertinaje, en consonancia con las ideas de los moralistas de su tiempo. La ubicación de los objetos en planos paralelos al espectador para crear la profundidad, la sensación atmosférica conseguida gracias a la luz y la manera "puntillista" de aplicar el color, repartiendo de forma chispeante la luz por toda la superficie, serán las características definitorias del estilo de Vermeer, al igual que el empleo de esas brillantes tonalidades entre las que destacan el azul y el amarillo de esta chaqueta ribeteada de armiño, propiedad de su esposa, Catharina Bolnes. (ArteHistoria)

Calle Valladares

Nace en la plaza Ángel de Torres, más conocida como plaza del Indiano, en el corazón mismo de la judería cordobesa y sube hasta la desdibujada y céntrica plaza de Ramón y Cajal, donde se halla la escultura al insigne músico local Ramón Medina. A mitad de camino corta levemente la plaza de Pineda. El edificio más singular de la misma es el jardín interior de la Escuela de Artes y Oficios ubicada en la plaza de la Trinidad. (Cordobapedia)

© 2018 Antonio Guerra. #habitantesdelominimo

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