La pequeña vendedora de frutas.  Bartolomé Esteban Murillo, 1670 - 1675. Óleo sobre lienzo, 149 x 113 cm, Altepinakothek Múnich

Se conoce también como muchachas contando monedas. La escena muestra a un par de pequeños infantes vendedores de uvas, que al final del día se encuentran contando las monedas que ya recogieron, se encuentran plenamente felices y sin preocupación. Evidentemente una muestra de las circunstancias de la guerra, la niña pequeña, con rostro de madona se ve sin preocupación a sí misma, acerca de esto Hegel escribió  “En la pobreza y semidesnudos de estos muchachos, únicamente brilla, en el interior y exterior la despreocupación y la flema como no la podría tener mejor un derviche, con el pleno sentimiento de su salud y alegría de vivir. Estos muchachos de murillo no tienen ningún otro objetivo ni intereses, no por apatía, sino porque se acuclillan en el suelo satisfechos y contentos como los dioses olímpicos.

 

Calle Aceituno

En opinión de Ramírez de Arellano, el nombre de la calle Aceituno, en el barrio de Santa Marina, ya existía en 1399, considerándolo proveniente de unas familias dedicadas a la compra y venta de aceitunas. Posteriormente se le ha denominado Aceiteros y Aceituneros, volviendo luego al nombre primitivo.

© 2018 Antonio Guerra. #habitantesdelominimo

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