El éxtasis de María Magdalena. Michelangelo Merisi da Caravaggio.  1606.  Óleo sobre lienzo. 106,5x91 cm

En muchas ocasiones la realidad  supera a la ficción y, en el panorama artístico, esto no supone ninfguna eónxcepci;ó la vida de algunos artistas e incluso los periplos que viven sus obras va mucho más allá de la ficción y bien podría pertenecer a uno de los famosos libros en los que las intrigas, el arte y la historia se entremezclan para dar paso a una fábula apasionada. Este es el caso de esta obra.

Michelangelo Merisi di Caravaggio (1571-1610) fue uno de los grandes artistas de todos los tiempos, su arte fue tan reconocido y alabado como criticada fue su vida y su comportamiento. Hijo de una familia bien posicionada, su padre murió de peste y el artista pudo valerse de las amistades familiares para potenciar su carrera. Parece ser que estudió con un discípulo de Tiziano y más tarde se trasladó a Roma donde se ganó el favor del público y cosechó grandes éxitos. Fue precisamente en la capital italiana donde el artista pasó alguno de sus mejores años; sin embargo, su carácter tempestuoso  y las continuas trifulcas acabaron causando grandes problemas y acusado de asesinato tuvo que exiliarse a Nápoles. El artista circuló por diferentes ciudades y finalmente, cuando logró el indulto que le permitía volver a Roma Caravaggio falleció.

En el barco que debía llevar al artista a Roma quedaron perdidos y sin dueño tres obras de arte que el artista pretendía llevar consigo para ganarse el favor de las familias romanas. Se trataba de dos pinturas de San Juan Bautista y una de María Magdalena en éxtasis.

Esta última se conocía por diversos copias que  pintores de toda Europa habían hecho de ella - se han catalogado al menos ocho pinturas con la misma temática - pero la pieza original no apareció has ta el año 2014. Expertos italianos en la obra de Caravaggio pudieron encontrar la pieza de una colección privada de una familia europea.

La obra representa una imagen de la Magdalena extasiada, es joven y bella y se reclina hacia atrás abriendo la boca sin poder controlar su éxtasis, que nos recuerda al éxtas is de Santa Teresa de Bernini. El fondo  neutro y oscuro hace que resalte la encarnación blanquecina de la santa que parece fundirse con la camisa blanca y se contrapone con la túnica rojiza y con grandes pliegues en la parte inferior. Sus manos se ciñen bajo su pecho haciendo que el vientre, un vientre abultado que recuerda al de una mujer embarazada.

Pese a haber encontrado la pieza todavía son muchos los misterios que quedan por resolver acerca de la misma.

La obra se expuso por primera vez al público en el Museo de Arte Occidental de Tokio.

Calle Badanas

La calle Badanas ha recogido a lo largo de su historia diversos topónimos (Pellejería, Agujeros…) que hacen alusión a una actividad artesanal local: el curtido de pieles, que se ubicaba en esta zona del casco histórico lindante con el río. Esta calle consta de dos tramos rectilíneos cuya intersección es un ángulo recto, teniendo en el segundo tramo un ensanche que origina la plaza de San Nicolás de la Ajerquía. Por otra parte el nivel de la calle va descendiendo para tomar la cota de la Ribera del Guadalquivir. Existía una fábrica textil en el siglo XIX, antigua casa del Santo Dios, hoy integrada en el conjunto de instalaciones de Bodegas Campos. De la antigua iglesia parroquial de San Nicolás de la Ajerquía, siglo XIII, sólo quedan algunos restos. (Texto: Rafa Valera)

© 2018 Antonio Guerra. #habitantesdelominimo

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